Tan lleno y tan vacío. No hablo del vaso. Hablo de mí. Me siento tan bien y tan mal en cuestión de minutos, que me pregunto qué es lo que de verdad siento. ¿Seré feliz? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Y si no lo soy? ¿Cómo lo descubro? ¿Hay alguien que me ayuda alguna vez?
No tengo ganas de escribir cosas como estas porque me he dado cuenta de que cuanto más escribo sobre mí mismo y lo que siento, peor me siento. Es curioso u odioso, no lo sé.
Quizás la cercanía de aquello que anhelamos duranto tantos días y días me alegre. La posibilidad de hacer algo que quiero que hacer. De divertirme porque quiero divertirme. De pasarlo bien porque voy a pasarlo bien. Quizás sea eso. ¿Y eso no es felicidad? Tendré que descubrirlo solo, como siempre. Porque hay cosas que no cambian. Y eso sí que no lo entiendo. Y es una mierda.
El funk me alegra de vez en cuando.