Cuando eres un melómano, un enamorado de la música o para los envidiosos un pedante, un cool y un listillo que se las da de entendido, suele pasar que escuchas toda la música que puedes, sin entrar a valor si es imprescindible, prescindible, trascendente o una puta mierda. Claro está también, que al escuchar tanta música, siempre se te escapa algo, siempre te olvidas, no puedes estar en todos los estilos ahí pendiente. También pasa que muchas veces escuchas las cosas un par de veces y ya lo volverás a escuchar más adelante. Sí, bueno, suele pasar. Ahora que tengo las 24 horas para mí y el verano no suele deparar grandes novedades (luego te encuentras con un buen saco de discos que merecen la pena), aprovecho para recuperar el tiempo perdido o para rescatar del olvido aquellos discos que están ahí tirados y muertos de asco.
En estos días de asfixiante calor y de largos ratos tumbado en la cama asqueado porque la calle significa el suicidio, he vuelto a los clásicos, a deleitarme con The Byrds y aquellos temas que ya forman parte de nuestra historia auditiva, tales como Turn! Turn! Turn! y Mr. Tambourine Man. Personalmente me quedo con la primera, me gusta como empieza, y una de mis filias musicales siempre han sido los coros. Soy un enamorado de los coros, le confieren un aura de grandeza, de paz, de tensión cuando lo requiere, de energía frente a la máquina. Por la misma razón disfruto bastante con el canto gregoriano. También soy un megalómano, me gustan las canciones con un desarrollo largo pero de menos a más y de más a menos, soy de la escuela barroca y neoclasicista. Una buena muestra de esto la encontramos en King Crimson. Cada canción esconde varias canciones, cada canción es una historia y ahí reside la gracia. El comienzo de Epitaph es apoteósico, para luego introducirnos en la calma y la calidez de la voz humana, la guitarra que aparece puntualmente como un rayo estridente por detrás y la voz que se va elevando y elevando. Es fenómeno (esto es de Richard Pryor, que conste).
Rescaté algunos clásicos más, como The Four Tops, aunque sólo fuera por Reach, I’ll Be There, una declaración de intenciones. Yo no lo sé describir, la verdad. Me hacían gracia los gallos de Harry Nilsson de pequeño en Everybody’s Talkin’, aunque muy manida, algo parecido a California Dreamin’ de The Mamas & The Papas, pero sí, habéis acertado: los coros otra vez. Aunque me llevé un buen susto cuando ví una de las chicas, que espanto de mujer. Y el flautista de Hamelin, cómo olvidarme de Ian Anderson y sus amiguetes, Jethro Tull. Con el Aqualung dicen que vas que chutas, pero olvidarse el This Was me parece una falta de respeto. Luego sí que perdieron su aura y cayeron en la más absoluta defenestración y marginación. Qué más da, cuando uno escucha Aqualung, se da cuenta de que es un disco imprescindible lo mires por donde lo mires. Por Aqualung, por Cross-Eyed Mary y por Locomotive Breath. Pero también por Hymn 43, por Wond’ring Aloud o My God. Y hablando de dioses, también rescaté a Neil Young y su antigua banda, Buffalo Springfield. Es que merece la pena, joder. Y no podía olvidarme de mi banda favorita de la bahía de San Francisco (de la época, tranquilos, que Shadow sigue intacto), Jefferson Airplane. Los intelectuales de verdad. Somebody To Love, White Rabbit que no he visto mejor descripción de esta canción que las escenas que aparecen en Miedo y Asco en Las Vegas, con Benicio Del Toro totalmente ido y fuera de sí. Algo acojonante. Y Plastic Fantastic Lover, que es uno de mis fetiches personales.
Luego sigo, y esta vez es verdad.
Grandes The Byrds. Se da la casualidad que mientras leía esto ha sonado el Turn Turn Turn (culpa de la banda sonora de Forrest Gump).
Hablas de Miedo y asco en Las Vegas, pero aunque no tenga nada, pero nada que ver, ¿qué te parece Casi Famosos?
Comentario por Javier — Mie, 09 Ago 2006 13:28 @ 1:28 pm
Hombre, me gustó, la banda sonora es excelente. En general suelen gustarme bastante las películas que abordan esta temática. Supongo que muchas veces van más por la leyenda y el mito que por lo real, pero no puedes evitar pensar que te hubiera gustado ser el protagonista y vivir todo aquello.
Por cierto, ya que hablas de la BSO de Forrest Gump, me gusta mucho la canción de Clarence Henry, But I Do. Típica de los 50-60, me gusta mucho ese tipo de canción.
Comentario por espirito — Mie, 09 Ago 2006 16:49 @ 4:49 pm
Casi Famosos, exagerándola obviamente, es la vida del director de la película, que de muy joven se fue de gira creo que con los Allman Brothers.
Comentario por Javier — Mie, 09 Ago 2006 18:18 @ 6:18 pm
Sí, de Cameron Crowe. Por eso digo que se fue más por el mito y la leyenda, que es comprensible y lógico. Y no lo digo únicamente por él, quiero decir que de los Allman supongo que también echó buena cuenta de rumores, historias y mitos.
Comentario por espirito — Mie, 09 Ago 2006 19:37 @ 7:37 pm
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Comentario por Richard — Sab, 08 Mar 2008 17:59 @ 5:59 pm